Clasificación del deporte y actividades recreativas

Los niños poseen la necesidad innata de moverse, jugar y llevar a cabo actividades físicas. La actividad física es necesaria para el adecuado desarrollo físico, emocional y psicosocial de los niños, tanto sanos como afectos de cardiopatías congénitas. Pueden definirse los distintos tipos de actividad física y ejercicio en:

  • Actividad física: cualquier actividad corporal que resulte de la contracción muscular. Conlleva el aumento de las necesidades metabólicas por encima de la situación de reposo. En general, la actividad física moderada comporta un aumento de las necesidades metabólicas superior a 3-6 veces la del reposo.
  • Deporte recreativo: actividad física voluntaria en la que el participante tiene la libertad de parar en cualquier momento.
  • Deporte de competición: actividad física organizada en la que el participante no establece la duración de la actividad y suele requerir más intensidad de la deseada.
  • Entrenamiento físico: actividad desarrollada bajo un programa especializado con el objetivo de aumentar la capacidad física.
  • Hábito de vida sedentario: ausencia o muy escasa actividad física. Se caracteriza por el aumento de horas dedicadas a actividades sedentarias, como ver la televisión, jugar al videojuego o utilizar el ordenador.

Autores

Dr. Alejandro Rodríguez

(Cardiólogo, Unidad de Cardiopatías Congénitas, Hospital Universitario Montepríncipe. Madrid)
Dra. Isabel Jiménez López
(Cardiólogo, Unidad de Cardiopatías Congénitas, Hospital Universitario Montepríncipe. Madrid)

Ejercicio estático y dinámico

Los deportes se pueden clasificar con el fin de establecer recomendaciones o prohibiciones de su uso para deportistas portadores de enfermedad cardíaca. Esta clasificación, se ha basado en la construcción de una tabla que caracterizaba los deportes 1) por su componente de resistencia, expresado como la intensidad de contracciones musculares estáticas y 2) su componente dinámico, reflejado por la intensidad relativa de ejercicio dinámico (contracción regular de grandes grupos musculares). La clasificación del deporte describe ambos componentes en cada uno de ellos.

Las contracciones estáticas estimulan los procesos mecánicos y metabólicos del músculo esquelético, lo que conduce a cambios en la presión arterial. Cuanto mayor sea la masa muscular implicada, mayor la intensidad de la contracción y mayor es el aumento de la presión arterial; la incorporación de una maniobra de Valsalva durante las contracciones aumentará de forma aguda y transitoria la presión arterial.

El ejercicio dinámico aumenta la demanda de flujo sanguíneo y de gasto cardíaco, que se produce sin aumento de la presión.

Existen condiciones cardiovasculares específicas que pueden ser más o menos susceptibles de complicaciones (principalmente isquemia, fracaso o compromiso vascular), basadas ​​en características únicas de cada lesión y la carga proporcionada sobre el corazón durante la competición atlética.

Tanto el ejercicio dinámico como el estático resultan en un aumento en la demanda miocárdica de oxígeno. Durante el ejercicio dinámico de alta intensidad, existe un aumento de la frecuencia cardíaca y un aumento en el volumen de eyección del corazón. En el ejercicio estático de alta intensidad, ocurre un aumento menor de la frecuencia cardíaca, y poco o nada en el volumen de eyección del corazón; sin embargo, la presión arterial y el estado contráctil del corazón aumentan de forma considerable. Así, el ejercicio dinámico produce una sobrecarga de volumen, mientras que el ejercicio estático una sobrecarga de presión. Desde el punto de vista cardiovascular siempre es más cardio-saludable el dinámico que el estático. Pero prácticamente todos los deportes tienen una mezcla de ambos esfuerzos. Si ambos son altos, como en los deportes de remo, la adaptación cardiaca que se tiene que producir es una de las más destacadas de todos los deportes.

Esta es la clasificación de Mitchel:

CLASIFICACIÓN
DEPORTES
A. Carga Dinámica Baja
(<50%)
B. Carga Dinámica Media
(50-75%)
C. Carga Dinámica Alta
(>75%)
I.Carga Estática Baja
(<10%)
Golf
Bolos
Billar
Tiro
Yoga
Cricket
Béisbol
Voleibol
Ping-Pong
Tenis (dobles)
Running (larga Distancia)
Badminton
Squash
Fútbol (*)Hockey
Hierba (*)
II.Carga Estática Media
(10-20%)
Equitación (+*)
Arco
Buceo (+*)
Carrera vehículos (+*)
Motociclismo (+*)
Rugby (*+)
Carrera de velocidad (sprint)
Natación Sincronizada (+)
Surf
Patinaje
Atletismo: Salto
Tenis
Natación
Baloncesto (*)
Hockey
Running (media distancia)
Balonmano
III.Carga Estática Alta
(>30%)
Windsurf (+*)
Lanzamiento
Gimnasia deportiva(+*)
Judo/Karate(+*)
Halterofilia(+*)
Escalada(+*)
Vela
Esquí: slalom (*)
Culturismo (+*)
Lucha (*)
Taekwondo*
Snowboard (+*)
Skateboard (+*)
Ciclismo (+*)
Remo/Kayak/CanoaBoxeo (*)
Decatlón
Patinaje de velocidad
Triatlón (+*)

* Peligro de colisión corporal.
+ Aumento del riesgo si ocurre síncope.
Modificado de Mitchell. JH. American College of Cardiology (1994)

Esta clasificación se basa en los componentes estáticos y dinámicos máximos alcanzados durante la competición; sin embargo, se pueden alcanzar valores más altos durante el entrenamiento. El componente dinámico creciente se define en términos del porcentaje estimado de consumo máximo de oxígeno (V02máx) logrado y resulta en un aumento de gasto cardiaco. El componente estático creciente está relacionado con el porcentaje estimado de la contracción muscular voluntaria máxima alcanzada y resulta en un aumento de presión arterial.

También se basa esta clasificación en el nivel de intensidad (bajo, medio, alto) de ejercicio dinámico o estático generalmente requerido para realizar ese deporte durante la competición. También reconoce los deportes que representan un riesgo debido a una colisión corporal, ya sea por la probabilidad de un fuerte impacto entre competidores o entre un competidor y un objeto, un proyectil; o el grado de riesgo para el deportista u otros si ocurre un evento súbito sincopal.

Así, en términos de sus demandas dinámicas y estáticas, los deportes pueden ser clasificados como IIIC (alta estática, alta dinámica), IIB (moderada estática, dinámica moderada), IA (baja estática, baja dinámica), y así sucesivamente. Por ejemplo, un deportista con una anomalía cardiovascular que impidiese un deporte que produce una carga de alta presión sobre el ventrículo izquierdo, puede ser aconsejable evitar los deportes clasificados como IIIA, IIIB, y IIIC.

Aunque este esquema es muy útil para guiar y permitir ofrecer recomendaciones para la práctica deportiva, hay una serie de limitaciones clave que deben ser reconocidas para un enfoque individual:

  • El esquema descrito es simplista y es sólo una guía aproximada. Debe reconocerse que dentro de cada deporte, los jugadores de diferentes posiciones pueden tener diferentes cargas cardiovasculares; por ejemplo, un defensa lateral y un central en el fútbol tienen un espacio para moverse de 80 y 50 m respectivamente frente a las distancias de 400 m en natación. Esta carga diferencial puede incluso manifestarse en los deportes de menor intensidad, como el yoga, que también se puede practicar con intensidades más altas. Por lo tanto, los profesionales deben estar preparados para individualizar el esquema de clasificación basado en las condiciones individuales de cada deportista.
  • Incluso dentro de los deportes individuales, la carga cardiovascular puede ser muy diferente en diferentes momentos durante la competición. Se recomienda que el nivel más alto alcanzado durante la competición sea la guía para la recomendación o prescripción de ejercicio, aunque sea infrecuente llegar a esos niveles.
  • Los tipos e intensidades de ejercicio requeridos para la preparación pueden ser diferentes de los logrados durante una competición. Por lo tanto, las cargas cardiovasculares experimentadas durante el entrenamiento, incluyendo el intervalo de alta intensidad, debe ser considerado.
  • Estas directrices están dirigidas a deportes de competición y su régimen de entrenamiento requerido, pero no se aplican a la participación de forma recreativa en deportes de ningún nivel. Además, muchas actividades de clase superior (como ciclismo y running) puede ser realizada por los pacientes con enfermedad cardiovascular después de haber recibido asesoramiento sobre la restricción de la intensidad y la competición, como parte de la prevención secundaria de una vida sana.
  • Las condiciones ambientales pueden alterar substancialmente la carga para un deporte determinado. La altitud altera la disponibilidad de oxígeno y aumenta de forma aguda la frecuencia cardíaca y el gasto cardíaco para el mismo nivel de trabajo. En pacientes con enfermedad coronaria, con menores cargas de trabajo se puede causar isquemia y aumentar el riesgo de muerte súbita, aunque la aclimatación a corto plazo parece reducir este riesgo de forma significativa. El calor es también un factor estresante, porque los seres humanos termo-regulan enviando sangre a la piel, precisando una gran cantidad extra de gasto cardíaco para mantener la temperatura corporal, lo que podría incrementar la clasificación dinámica de algunos deportes. Por ello, en pacientes con capacidad limitada para aumentar el gasto cardiaco, el estrés térmico puede ser particularmente problemático. Las demandas psicológicas y emocionales de los deportes, sobre todo en competiciones de alto riesgo, son también relevantes y pueden aumentar la frecuencia cardíaca de forma sustancial e impredecible.