Unidad de Cuidados Intensivos (UCI)

La función de la sala de vigilancia o de cuidados intensivos (UCI) es vigilar y tratar a los pacientes en situaciones clínicas comprometidas o de riego, como el postoperatorio cardiaco, el periodo post-cateterismo terapéutico, cardiopatías congénitas y adquiridas descompensadas, arritmias, etc. En la UCI se somete al funcionamiento del corazón y del resto de órganos y sistemas del organismo a un exhaustivo control.

Para ello se monitorizan (medición constante o periódica) múltiples parámetros físicos y analíticos, a través de los catéteres, electrodos y sondas implantadas provisionalmente en el cuerpo del paciente, a lo que se une la exploración física por parte del equipo médico y de enfermería de cuidados intensivos.

Autores

Dra. Mª Rosa Pérez-Piaya

(Jefe de Pediatría e Intensivos, Hospital Universitario Montepríncipe. Madrid)
Dr. Gerardo Romera
(Jefe de Pediatría e Intensivos, Hospital Universitario Montepríncipe. Madrid)

Pase el ratón sobre los diferentes dispositivos para que aparezca la explicación bajo el esquema.
Cada parámetro está señalado en color verde si su monitorización no es invasiva, y en color rojo si lo su monitorización es invasiva

Datos monitorizados

CABEZA:

  • Tubo endotraqueal y respirador. Por la nariz o la boca sale el tubo endotraqueal, que se introduce por la laringe y tráquea y va conectado al respirador. Este aparato se encarga de mantener la función respiratoria del niño (introduce aire con oxígeno y recoge aire expirado con CO2, que elimina). Además, el respirador es configurado para proporcionar al enfermo la composición, volumen y presión necesarios según las necesidades de cada momento. El niño, cuando está dormido o sedado, es incapaz de respirar por sí solo, y el respirador asegura una correcta ventilación. Cuando ya ha pasado el periodo inicial de inestabilidad hemodinámica y el niño es capaz de respirar adecuadamente, se procede a la retirada del respirador y del tubo (extubación). El niño ya puede, a partir de este momento, hablar, llorar, comer, etc. Se puede considerar, por lo general, que el periodo de riesgo ha pasado.
  • Sonda nasogástrica. Por la nariz sale un tubo fino llamado sonda nasogástrica. Con la anestesia y el proceso operatorio existe una parálisis intestinal transitoria, de forma que los alimentos o jugos intestinales no progresan y se estancan provocando una distensión abdominal. Por ello, previamente a la operación, se administran enemas de limpieza y se procede al ayuno absoluto, tratando de mantener el intestino lo más vacío posible. A pesar de estas medidas, el tubo digestivo no deja de segregar jugo gástrico, bilis y otros jugos intestinales durante todo el postoperatorio. Su acúmulo puede provocar distensión abdominal y/o vómitos con peligro de aspiración a pulmones y neumonía. Para evitar esto se coloca la sonda nasogástrica que permite la salida de estos líquidos y de aire a una bolsa de recogida. Si el niño sangrara por estómago, debido al estrés entre otras cosas, también es detectado inmediatamente gracias a la sonda nasogástrica. Después de la extubación, y cuando ya se aprecia actividad intestinal (ruidos intestinales), se retira la sonda nasogástrica y se inicia la alimentación del niño. Si al niño le cuesta alimentarse directamente por boca, se le puede ayudar o complementar con alimentación a través de la propia sonda.
  • Monitorización cerebral. Medidas destinadas a controlar la actividad cerebral y su grado de oxigenación mientras el paciente, por el hecho de estar sedado, carece de actividad motora. Dependiendo del tipo de cirugía cardíaca a que haya sido sometido y de sus riesgos, podemos emplear uno o ambos de los siguientes métodos de registro: Electroencefalograma (EEG) de amplitud integrada o Monitor de Función Cerebral. Es un registro de la actividad eléctrica cerebral resumida en 1 ó 2 canales (el ECG completo consta de 12 canales). Nos sirve para detectar patrones de actividad cerebral patológica, como las convulsiones o la función cerebral anormalmente deprimida. BIS o índice biespectral: técnica parecida a la anterior, pero más empleada durante la anestesia quirúrgica, y que sirve para valorar el grado de profundidad en la sedación.NIRS (del inglés Near-Infrared-Spectroscopy) cerebral (INVOS®) que, mediante un electrodo colocado en la frente del paciente, registra el nivel de saturación de oxígeno a nivel cerebral y, con ello, permite deducir si la perfusión cerebral (flujo de sangre a este nivel), es adecuada. También sirve para valorar indirectamente la saturación de oxígeno de la sangre venosa mixta, parámetro muy importante para determinar el gasto cardiaco o función cardiaca en el postoperatorio

CUELLO:

  • Catéter central. Por el cuello (a través de la vena yugular) o por la ingle (a través de la vena femoral) sale un catéter que va conectado a varias líneas de goteo. El catéter se introduce por punción a través de la piel y avanza por venas grandes hasta dejar el extremo cerca del corazón, concretamente cerca de la aurícula derecha. A través de este catéter se administran los sueros (agua, glucosa y electrolitos para asegurar la hidratación y los correctos niveles de glucemia e iones fundamentales), las drogas de acción cardiaca (llamadas de forma general Inotropas o Vasoactivas), la medicación anestésica-analgésica, los antibióticos, la nutrición parenteral, etc. Por este catéter también se transfunde sangre u otros derivados de ella como el plasma o las plaquetas. Todo lo infundido a través de este tipo de vías se distribuirá rápidamente por todo el organismo.Además, mediante un sensor conectado al catéter central, se obtiene la medida de la presión venosa central, que constituye un dato muy importante para el manejo hemodinámico.
    Una utilidad más y de suma importancia, es la extracción de muestras sanguíneas para los necesarios análisis, sin tener que pinchar al niño. El catéter central es, pues, una línea básica de “interconexión biológica” con el niño en el postoperatorio. Es lo último en retirarse, y se retira una vez que todo haya pasado, el niño esté fuera de peligro y coma bien por boca. Incluso algunas veces sale de UVI y se traslada a la habitación, todavía con el catéter central.

TORAX:

  • Apósito que cubre la incisión quirúrgica. En el centro del tórax el apósito cubre la incisión quirúrgica los primeros días del postoperatorio. La herida quirúrgica se extiende a lo largo de todo el hueso esternal. En ocasiones es necesario dejar el tórax abierto para proceder a su cierre pocos días después, cuando la inflamación debida a la cirugía haya disminuido. En estos casos, entre ambos márgenes de la herida quirúrgica se coloca un tejido sintético para aislar el corazón del medio externo.
  • Electrocardiograma (ECG). En el tórax y/o extremidades pueden verse unos botones redondos o rectangulares (electrodos) adheridos a la piel, y de los que salen unos cables de colores que se juntan en un conector y cable común que conecta con un monitor. Registran el electrocardiograma, que aparece en la pantalla de dicho monitor, y que consiste en una línea con oscilaciones correspondientes a la actividad eléctrica que da origen al latido cardíaco. Nos permite monitorizar la frecuencia cardiaca (nº de latidos por minuto), las arritmias y otros importantes fenómenos cardiológicos.
  • Catéter de Aurícula Izquierda y/o pulmonar. Sólo en algunos casos, en el lado derecho o izquierdo del tórax, cerca de la incisión quirúrgica sale un catéter. Se introduce de forma invasiva a través de la piel y llega por dentro directamente a la aurícula izquierda o a la arteria pulmonar. Permite el registro continuo de las presiones de la aurícula izquierda y arteria pulmonar respectivamente. Sólo se usa en determinadas operaciones. Cuando es innecesario se retira sin problemas simplemente tirando de él.
  • Cables de marcapaso. Por debajo y a los lados del apósito de la incisión quirúrgica, salen a través de la piel de dos a cuatro cables finos que van conectados a un marcapasos externo. Por dentro alcanzan al corazón y podemos estimular su actividad eléctrica logrando, cuando sea necesario, una frecuencia cardiaca más apropiada. En situaciones extremas, este marcapaso mantiene un número mínimo de latidos por minuto. Estos cables de marcapaso se retiran sólo al final, cuando ha pasado el peligro.
  • Tubo de drenaje. De la zona inferior del apósito que cubre la incisión quirúrgica, sale un tubo grande que drena en un colector colocado en el suelo (Pleurevac®). Por dentro, el tubo se sitúa alrededor del corazón, en la zona de la operación. Gracias a este drenaje, se hacen salir los restos de sangre de la operación, y se retiran cuando cesa la hemorragia. Frecuentemente puede haber más de un tubo, que suele salir del costado izquierdo o derecho y que drenan en el mismo o en otro Pleurevac. Por dentro estos tubos se alojan en el espacio pleural. En algún tipo de operación, como el Fontan o el Glenn, pueden producirse abundantes derrames pleurales y/o pericárdicos, siendo necesaria la permanencia de los tubos de drenajes durante un largo periodo de tiempo (4-20 días). En estos casos el líquido extraído no es sangre, sino líquido seroso o amarillento, incluso, lechoso (quilotorax).

EXTREMIDADES:

  • Tensión arterial no invasiva. En uno de los brazos, e incluso en una de las piernas, podemos observar un manguito de tensión arterial, como los que se acostumbra usar en las farmacias, consultas médicas o incluso en casa, para tomar la tensión. El manguito se hincha de forma automática y periódica permitiendo la obtención de la tensión arterial sistólica, diastólica y media, que quedan también registradas en el monitor. Se llama no invasiva porque obtiene la presión arterial sin necesidad de introducir un catéter en una arteria del niño.
  • Saturación oxígeno cutáneo. En la mano o en el pie, alrededor de un dedo, el paciente tendrá una “cinta” circular o sensor con una luz roja brillante de la que sale un cable que va al monitor. Registra el nivel de oxígeno en el cuerpo, y avisa si está excesivamente bajo.
  • Temperatura. En la axila, ingle o en la boca, se coloca el termómetro que registra la temperatura corporal. Detecta si el niño está con fiebre, o por el contrario está frío. A veces en la UCI interesa enfriar al niño, y bajamos la temperatura si el corazón late muy deprisa, o si el niño tiene fiebre alta o si la disfunción cardiaca es muy severa.
  • Tensión arterial invasiva. Habitualmente, en una de las muñecas o en una de las ingles, el niño tendrá un fino catéter que se introduce en una de sus arterias y que, por fuera, va conectado a un medidor de tensión arterial. Sirve para la medición continua de la tensión arterial sistólica, diastólica y media, que quedan registradas en el monitor. También sirve para la obtención de análisis de sangre arterial, en especial los “gases en sangre” (pH, nivel de oxígeno y de dióxido de carbono). Se llama invasiva porque obtiene la presión arterial a través de la punción de la piel y la introducción de un catéter en una arteria.
  • Catéter venoso periférico: suero. De una de las manos, brazos o pies, veremos salir otro catéter que, por dentro está alojado en una vena periférica (de menor tamaño y más alejada del corazón que las venas centrales). Estas vías van conectadas a una línea de administración de suero o de medicaciones sencillas.

GENITALES:

  • Sonda vesical. Por dentro, y a través de la uretra, llega a la vejiga del paciente y recoge la orina para alojarla en una bolsa colectora. Esto permite medir con exactitud su volumen y, de esta forma, enterarnos de la función renal del niño y dispensar la cantidad y composición de los sueros empleados y/o, emplear diuréticos si los necesitara.

Dependiendo del tipo de operación, en las primeras horas, el niño, adolescente o adulto puede estar profundamente dormido y conectado a un respirador, o bien casi despierto y respirando por sí mismo. Una vez estabilizada la situación hemodinámica y clínica, se desconecta el respirador y progresivamente se retiran las drogas cardiacas, los catéteres y sondas.

Intervenciones quirúrgicas en la propia UCI

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Aunque la UCI no es un quirófano, podemos realizar en ella ciertos procedimientos quirúrgicos o percutáneos sencillos, como el cierre quirúrgico del ductus en prematuros o el cierre del esternón tras una cirugía compleja (tal como se aprecia en la foto superior), o bien el procedimiento de Rashkind en un niño recién nacido con transposición de grandes vasos. Se opta por realizar estas operaciones en la propia Unidad de Cuidados Intensivos, para evitar el traslado del paciente, bien porque este sea muy vulnerable (grandes prematuros) o bien porque esté conectado a respirador y fuertemente monitorizado, haciendo que el traslado sea complejo e innecesario (ej. Cierre diferido de tórax). Las condiciones de asepsia, analgesia y sedación anestésica y monitorización del paciente serán iguales a las que se proporcionan en un quirófano.

La Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Universitario Montepríncipe (UCI-Neo)

Equipo médico y de enfermería. Neonatología UCI-pediátrica

https://www.hmhospitales.com/servicios-al-paciente/servicios-medicos/pediatras

La Unidad de Neonatología y pediatría de Cuidados intensivos del Hospital Universitario Montepríncipe es totalmente nueva, inaugurada en noviembre 2917. Tiene entre 16 y 18 puestos de intensivos para neonatos y niños, e puestos en habituaciones aisaladas y monitorización central. (ver fotos superiores). Permite la asistencia médica y quirúrgica al recién nacido y niño crítico. En la actualidad el equipo humano, médico y enfermería, complementado con los más modernos medios técnicos, ofrece una atención altamente especializada al niño con patología grave y permite alcanzar niveles de cualificación similar al de otros centros de reconocido prestigio.

La actividad de Cirugía Pediátrica y de Cirugía Cardiaca Infantil contribuye decisivamente a alcanzar y mantener un importante nivel de patologías y posibilidades asistenciales. Fruto de esta mencionada actividad común con el Servicio de Cirugía Cardiaca infantil (Dr Villagrá) son los más de 1420 procedimientos (670 con circulación extracorpórea) realizados desde el año 2000 hasta el 2016, con resultados muy positivos, y que nos permiten y animan a adquirir compromisos de mayor complejidad y especialización.

Todas las técnicas quirúrgicas y tecnologías de soporte vital incluido el ECMO, están disponibles en nuestro Hospital. (Ver fotos superiores). Solo carecemos del trasplante cardiaco porque depende del organismo oficial ONT (Organización Nacional de Trasplantes), que solo otorga la autorización para trasplantar en hospitales públicos. Los intensivistas pediátricos en colaboración con cardiólogos de la Unidad de Cardiopatías Congénitas participan activamente en la elaboración de Guías de actuación de la Sociedad Española de Cardiopatías Congénitas y de la Asociación Española de Pediatría. Ver www. Secardioped.org y  www.aeped.es/protocolos.

Desde el inicio de su actividad en noviembre de 1998, fecha de inauguración del Hospital Universitario de Madrid-Montepríncipe, el Servicio de Pediatría https://www.hmhospitales.com/servicios-al-paciente/servicios-medicos/pediatras)  ha tenido como principal objetivo el ofrecer una atención médica total y multidisciplinar al niño en todas sus edades, desde el período neonatal hasta la adolescencia. La incorporación a este proyecto común de los Servicios de Neonatología y Pediatría de los Hospitales Universitarios de Torrelodones, Madrid Norte-Sanchinarro, Nuevo Belén y Puerta del Sur, han supuesto unos nuevos retos profesionales y organizativos. El decisivo apoyo recibido desde la dirección del grupo hospitalario y de tantos padres que nos han confiado el control pediátrico de sus hijos, nos permite y anima a seguir trabajando y mejorando.

Preguntas frecuentes que nos hacen los padres de niños cardiópatas en UCI-Pediátrica y Neonatal (UCIP-Neo)

¿Cuándo puede requerir ingreso en la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos un niño con diagnóstico de cardiopatía congénita?

Un niño con diagnóstico de cardiopatía congénita puede necesitar ingresar en la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos en diferentes circunstancias:

  • Un recién nacido con cardiopatía congénita diagnosticada durante el embarazo o posterior al nacimiento
  • Un niño con el diagnóstico de cardiopatía congénita que presenta algún problema antes de la cirugía
  • Un niño que ingresa desde quirófano tras ser intervenido de cardiopatía congénita
  • Un niño tras la realización de algunos estudios que requieren cuidados o controles inmediatos (como cateterismos)

La UCIP-Neo tiene un papel importante en el cuidado de los niños con alguna enfermedad cardiaca, fundamentalmente en el periodo perioperatorio de estos pacientes. En ocasiones, el periodo previo a la cirugía transcurre en la UCI. En esta fase, los cuidados irán dirigidos a estabilizar al niño y mantenerle en las mejores condiciones posibles para afrontar la cirugía. El mantenimiento de una adecuada situación circulatoria, un estado nutricional óptimo y el control de las infecciones serán los objetivos de nuestros cuidados. Durante el postoperatorio, los cuidados se centran en la recuperación, así como en la identificación y resolución de las posibles complicaciones que puedan surgir. La información y soporte a los padres son, en todo momento, parte fundamental de nuestros cuidados.

¿Quién trabaja en la Unidad de cuidados intensivos Pediátricos?

La Unidad cuenta con un equipo de pediatras, enfermeras y auxiliares de enfermería que trabajan a tiempo completo en esta área. Además, contamos con otros especialistas y profesionales que complementan y dan apoyo en todas las áreas implicadas: radiología pediátrica, neurología pediátrica, banco de sangre, laboratorio clínico, medicina preventiva, etc.

La seguridad del paciente y la calidad de los Servicios son la prioridad de nuestra UCI. El equipo médico de la UCI cuenta con médicos Pediatras especializados en cuidados intensivos pediátricos, con formación y experiencia en el cuidado de los niños con cardiopatías congénitas, que trabajan a tiempo completo en esta Unidad. Su formación y el equipamiento técnico y monitorización les permiten reconocer rápidamente cualquier problema y responder rápidamente para tratar de solventarlo.

¿Quién y cuándo nos informan sobre nuestro hijo?

Sabemos que ver a su hijo ingresado en una unidad de cuidados intensivos es una situación difícil y una experiencia, a veces muy dura. Nuestro objetivo es ofrecer a su hijo, y también a sus padres, el mejor cuidado médico y atención personalizada. Informamos a los padres habitualmente todos los días a las 12:30 horas, tras terminar la visita médica diaria de la mañana. De todas formas, siempre que hay algún cambio importante o una situación imprevista, tratamos de informarles lo antes posible. Además del médico intensivista pediatra, también recibirán información de los cardiólogos y los cirujanos. En determinadas ocasiones la información es conjunta: intensivistas, cardiólogos y cirujanos. La enfermera encargada de su hijo también les informará de algunos aspectos de la evolución y los cuidados del niño y les explicará la forma de poder relacionarse con su hijo.

¿Cuándo podemos visitar a nuestro hijo en la UCIP?

Sabemos que los padres son las personas más importantes para sus hijos y que tienen una función muy importante en su cuidado y recuperación. Por eso, nuestra Unidad es una Unidad “abierta” a los padres. Alentamos y recomendamos la permanencia de los padres con sus hijos el mayor parte del tiempo posible. Por eso, en nuestra Unidad no existe el concepto de “horas de visita”. En situaciones especiales o en horarios concretos les pediremos que abandonen la unidad de forma puntual y transitoria por circunstancias que pueden depender de su niño o de otros pacientes.

También, actualmente la tendencia es que los padres entren en la UCI con ropa de calle, no siendo necesaria ropa especial. En casos determinados que requieren aislamiento por infección, se les pedirá a los padres que vistan ropa sanitaria como la mascarilla, calzas, bata o gorro para evitar la contaminación a otros pacientes o a ellos mismos.

¿Qué ocurre durante el postoperatorio inmediato?

Después de la intervención, los niños pasan un periodo en la UCI. La duración del mismo depende, entre otros factores, de la complejidad de la operación, la duración de la misma, y la edad del niño. En las primeras horas después de la cirugía, su hijo estará bajo los efectos de las medicaciones utilizadas para la anestesia, y algunas medicaciones sedantes y analgésicas. Estas medicaciones le servirán para estar tranquilo y no tener dolor. Dependiendo de cada momento se necesitarán diferentes fármacos y en distinta dosis, para lograr que el niño no pase dolor ni ansiedad. También intentamos transmitir a los padres la forma en que pueden colaborar para que el niño esté lo más confortable posible en cada periodo, dependiendo de las circunstancias particulares. En cada caso particular, puede ser necesaria la utilización de alguna otra tecnología que no hemos mencionado aquí y que el personal de la UCI le explicará si es precisa su utilización. Ver ECMO.

¿Qué papel tenemos los padres?

Su hijo puede estar en UCIP-Neo despierto, antes de la intervención o, después de la misma, en las últimas fases de la recuperación, y, por tanto, la permanencia de los padres junto a él será fundamental para su tranquilidad. Como hemos explicado, nuestra unidad es de “Puertas abiertas” y, excepto en breves períodos de la jornada que se corresponden con los pases de visita, permitiremos a los padres que estén junto a su niño.

Tras la cirugía, y como hemos venido contando, en las horas iniciales, el paciente estará profundamente dormido, pero, aun así, los padres pueden estar junto a su cama todo el tiempo que estimen oportuno. Una vez más, en aquellos momentos en que sea necesario que salgan de la Unidad, así se lo indicaremos.

Frecuentemente, las intervenciones se llevan a cabo en recién nacidos o lactantes. Si estos niños estaban recibiendo lactancia materna, pero tienen que permanecer en ayunas (antes o después de la cirugía), será conveniente que la madre se extraiga su leche y la conservaremos en la Unidad para ser utilizada en la alimentación de su hijo en cuanto sea posible. Encontrarán una estrecha colaboración por parte del personal de enfermería, para lograr el mantenimiento de la lactancia natural.

Tras el alta de la UCI

Al dar de alta al niño de la UCI, pasará a planta, en donde permanecerá unos días antes de irse a casa.  Mientras se completa su recuperación, los padres aprenden los cuidados que debe recibir el niño: aseo, forma de cogerlo, etc. También recibirán instrucciones sobre las medicaciones o limitación de la actividad que puede requerir su hijo. Antes del alta se les indicará cuándo deben acudir a consulta para revisión. Durante ese tiempo, serán los médicos del equipo de la Unidad de Cardiopatías Congénitas (UCC) los responsables del seguimiento del paciente, quienes contarán con la colaboración del equipo de Pediatría siempre que sea preciso.