Motivos más frecuentes de consulta en cardiopatías congénitas

Autores

Dra. Mónica Rodríguez

(Jefe de Cardiología, Unidad de Cardiopatías Congénitas, Hospital Universitario Montepríncipe. Madrid)
Dra. Sandra Villagrá Albert
(Jefe de Hospitalización Unidad de Cardiopatías Congénitas Hospital Universitario Montepríncipe. Madrid)

Son varios los motivos para acudir a la consulta de cardiopatías congénitas:

Soplos cardíacos: inocentes y orgánicos

El soplo es la causa más frecuente de consulta en Cardiología Pediátrica, y afecta a niños de todas las edades, aunque especialmente a aquellos que están en edad preescolar y escolar.

El soplo no es más que un “ruido” que se oye a la auscultación del corazón y que se debe al sonido o la turbulencia que hace la sangre al pasar por el corazón o por los vasos sanguíneos. Es como escuchar el agua correr por las tuberías, y aunque se oiga el agua correr, no significa que la tubería esté estropeada.

Cuando el motivo de consulta es por la auscultación de un soplo, y comprobamos que no existe ningún síntoma de alarma (fatiga, rechazo de las tomas, estancamiento de peso, mal color, dolor torácico, mareos o antecedentes familiares…) y el estudio  cardiológico es normal, lo catalogamos, pues, de INOCENTE, y no se requieren más revisiones (porque no hay nada que revisar). Y a la pregunta de si “puede hacer vida normal”… ¡por supuesto! Porque es un niño sano desde el punto de vista cardiológico.

En un pequeño porcentaje (1%), la causa del soplo es patológica y efecto de la presencia de una cardiopatía. Son soplos orgánicos.

Pre-síncope/ síncope vaso-vagal

Este motivo de consulta, también muy frecuente, es más habitual en niños mayores y adolescentes. Se trata de una sensación brusca de inestabilidad, debilidad y manifestaciones visuales como visión borrosa u “oscura”, que el paciente suele definir como “mareo”, y síncope a las manifestaciones previas cuando se siguen de pérdida de conocimiento. Suelen acompañarse de palidez, sensación de calor y sudoración fría. Pueden ir acompañados de náuseas, vómitos y dolor abdominal. Son las “lipotimias” de toda la vida.

Se produce una bajada brusca de tensión arterial y de frecuencia cardíaca. Los episodios son breves y autolimitados, y el niño se recupera inmediatamente y con total normalidad, aunque a veces se queden como “cansados y mareados” algo más de tiempo.

Las causas más frecuentes son el ayuno prolongado, sitios muy concurridos y calurosos, estar mucho tiempo parado y de pie (los famosos desmayos en la iglesia…), incorporación brusca, dolor, ver algo que le impresione (sangre, una herida…). Por eso, el niño con tendencia a presentar estos cuadros debe evitar estos factores desencadenantes, ingerir abundantes líquidos y, muy importante, adoptar las medidas posturales cuando note los síntomas: sentarse con la cabeza hacia abajo o tumbarse con las piernas hacia arriba (de este modo evitaremos que se caiga y se golpee la cabeza).

Presincope o sincope NO vaso-vagal

Los pre-síncopes/síncopes sin pródromos, “sin avisar” (no precedidos de “mareo”), producidos durante el ejercicio, estrés o sobresalto, asociados con dolor torácico, palpitaciones, y en presencia de antecedentes personales de cardiopatías y/o antecedentes familiares de muerte súbita en personas jóvenes, no son de tipo vaso-vagal. Se trata de un cuadro mucho más serio que nos obliga a descartar síncope/pre-síncope cardiogénico. En estos cuadros el corazón está directamente implicado en la generación de los síntomas, generalmente a causa de una arritmia severa, como las taquicardias ventriculares rápidas o el flúter/fibrilación ventricular. El cardiólogo debe realizar un estudio cardiológico completo, al menos con un ECG y una ecocardiograma, valorando la realización de otras pruebas que consideremos necesarias.

Dolor torácico

La consulta por dolor torácico es más habitual en niños mayorcitos, quizá algo más en varones, y sobre todo en niños que practican deporte habitual.

Normalmente, ese dolor se describe como “pinchazos” (que incluso a veces son tan intensos que se conoce como “Punzada de Teixidor”, e incluso el niño deja de respirar durante un segundo hasta que se le pasa…), y suelen ser de causa musculo-esquelética. Suelen ser breves y desaparecen sin más y no están relacionados con el corazón.

Otra posibilidad es el dolor a la palpación de la unión de las costillas con el esternón. Ahí hay un cartílago que en ocasiones se inflama y produce una costocondritis. Con unos días de ibuprofeno y reposo relativo, suele desaparecer sin más.

En ocasiones, el niño describe el dolor como “opresivo” (como si le apretaran), y dependiendo de las características del dolor, la intensidad, la localización, si se exacerba con algún movimiento, si tiene  antecedentes personales de cardiopatía o Enfermedad de Kawasaki, y si se asocia a fiebre o a algún síntoma (por ejemplo un desmayo) o signo de alarma (un ECG alterado),  hay que descartar causa cardíaca, como una pericarditis (inflamación de la bolsa que rodea el corazón) o dolor causado por otras etiologías (respiratorias, esofagitis, reflujo…).

Segunda opinión

Es una causa bastante frecuente hoy día en cardiopatías complejas o ante decisiones difíciles.