Ecocardiografía transesofágica (ETE)

La ecocardiografía transesofágica (ETE) es un procedimiento semi-invasivo que consiste en realizar un estudio ecocardiográfico (ultrasonidos) con una sonda especial que se pasa a través de la boca del paciente hasta el esófago. Desde allí se puede estudiar la anatomía del corazón, ya que se encuentra inmediatamente delante del esófago, sin la interferencia de los pulmones y los huesos, obteniendo así una mejor resolución de imagen. En general, las estructuras cardíacas izquierdas se visualizan mejor por ETE que las cavidades derechas. El arco aórtico proximal puede ser mal observado por la interposición de la tráquea con el bronquio principal izquierdo y la arteria principal.

Autores

Dr. Carlos Labrandero Lera

(Cardiólogo, Unidad de Cardiopatías Congénitas, Hospital Universitario Montepríncipe. Madrid)

Para llevar a cabo una ETE en niños, es necesario anestesiarlos y proceder a la intubación traqueal o la utilización de mascarillas especiales para controlar la vía aérea y requiere, por lo tanto, la presencia de un anestesiólogo. En adolescentes colaboradores y adultos, la ETE puede realizarse sin anestesia.

La ETE es un procedimiento de corta duración y escasas complicaciones (la lesión o perforación esofágica es muy rara), por lo que el paciente sólo permanece hospitalizado pocas horas tras la realización del ETE.

Sondas de ETE

Hay diferentes tipos de sondas: biplanas, multiplanas (barrido del corazón en un arco de 0º a 180º) y tridimensional. En los últimos años se está avanzando en la miniaturización de las sondas pediátricas, de tal manera que hoy día es posible realizar estudios transesofágicos en niños menores de 3 Kg. El uso de sonda transesofágica tridimensional está limitado a pacientes de más de 30-35 Kg, debido al gran tamaño de la sonda.

La sonda debe ser esterilizada antes de cada uso. Puede ser flexionada o extendida usando controles que se localizan en el mando, para obtener una posición óptima de la imagen. La imagen multiplana tiene una mayor información de estructuras intracardiacas orientadas oblicuamente y que no se observan adecuadamente con dos planos orientados en 90º (imágenes obtenidas con sonda biplana).

Indicaciones:

Las indicaciones son muchas y variadas:

  • En niños mayores en los que la ecocardiografía transtorácica (la que se hace habitualmente) no visualiza bien las estructuras cardiacas en tórax grandes de niño mayor, por la mayor distancia del transductor (este está fuera del tórax) al corazón. El ETE es una excelente alternativa en estos casos al acortar considerablemente la distancia entre la sonda (está dentro del tórax) y el corazón.
  • Asociada a la cirugía, en el perioperatorio (antes, durante y después) de la cirugía cardíaca, descartando lesiones residuales significativas (o valorando la función ventricular y su evolución. En los videos superiores se observa el paso de sangre a través del tracto de salida VI antes (videos de la izquierda) y después (videos de la derecha) de resecar una membrana subaórtica que se situa inferior a la válvula aórtica. En nuestra unidad (UCC) controlamos de rutina el resultado de la cirugía con ETE intraquirófano, de forma que si se observan lesiones residuales puedan ser corregidas inmediatamente antes de salir de quirófano.
  • Asociada a cateterismo, en el cierre percutáneo de comunicaciones interauriculares e interventriculares con dispositivos en los procedimientos percutáneos. En el video superior se observa un amplazer en el sitio de la CIA. En estas situaciones, el ETE es imprescindible
  • En el estudio de las válvulas auriculoventriculares, de la válvula aórtica y de la pulmonar, ya que permite analizar mejor su anatomía, causa orgánica y grado de disfunción, mucho mejor que la ecocardiografía transtorácica habitual. En los videos superiores se puede ver el chorro coloreado de insuficiencia valvular aórtica que pasa de ser muy abultado antes de la valvuloplastia (videos de la izquierda) a pequeño después de la valvuloplastia (videos de la derecha).
  • En el estudio del septo interventricular, en el caso de comunicaciones interventriculares distales/apicales de tamaño moderado-grande.
  • Ante la sospecha de “masa” intracardiaca (trombo o vegetación) para confirmar el diagnóstico y extensión de la lesión.