Arritmias ¿Qué son?

Para que la sangre circule por el cuerpo el corazón tiene que impulsarla mediante latidos cardiacos. Estos latidos se producen a una frecuencia y ritmo determinados que están controlados por unas células musculares del corazón que se han especializado en transmitir impulsos eléctricos. Estos impulsos se transmiten por el corazón de una manera sincrónica, para que se contraigan primero las aurículas y luego los ventrículos en cada latido; así la sangre va fluyendo por esas cavidades.

Dependiendo de la demanda del cuerpo la frecuencia varía: en situación de reposo suele aproximarse a los 60-70 latidos por minuto en el adulto y hasta 120-150 en el recién nacido. En situaciones de ansiedad, nerviosismo o cuando hacemos ejercicio, el cuerpo necesita más sangre y el corazón late más deprisa; es decir, más veces por minuto.  En cambio, cuando dormimos, el corazón late incluso más despacio, pues la demanda de sangre es menor.

Además, los latidos cardiacos normales son regulares, rítmicos, sin saltos. Se puede apreciar esto tomando el pulso en la muñeca. Así pues, el ritmo normal cardiaco implica que 1) la frecuencia cardiaca (latidos por minuto) se sitúa alrededor de 60-70 en los adultos y 80-120 en los niños, siendo más rápida cuanto más pequeño es y 2) que los latidos son regulares. Al ritmo normal cardiaco se le llama ritmo sinusal.

Autores

Dr. Álvaro González Rocafort

(Jefe de Cirugía, Unidad de Cardiopatías Congénitas, Hospital Universitario Montepríncipe. Madrid)
Dr. César Abelleira Pardeiro
(Jefe de Hemodinamia, Unidad de Cardiopatías Congénitas, Hospital Universitario Montepríncipe. Madrid)

En las arritmias cardiacas el corazón late más rápido o más lento de lo que se requiere para la demanda del cuerpo, no se ajusta a lo que el cuerpo le pide. En el primer caso estamos ante un tipo de arritmia que se llama taquicardia, en el segundo bradicardia. Pero además hay arritmias con frecuencias cardiacas normales, pero con latidos desacompasados e intervalos de tiempo desiguales entre ellos.

Las arritmias son frecuentes en las cardiopatías congénitas. Se pueden clasificar en:

  • Congénitas o de nacimiento
  • Adquiridas:
    • secundarias a la dilatación de las cavidades cardiacas derivadas de la evolución de las cardiopatías congénitas
    • complicaciones de las operaciones cardiacas o cateterismos terapéuticos.

 Con frecuencia son de evolución benigna y no necesitan tratamiento. Sin embargo, hay arritmias que exigen un tratamiento medicamentoso con fármacos antiarrítmicos, quirúrgico con el implante de dispositivos que controlen el ritmo cardiaco, y algunas requieren ablación (eliminación de la arritmia) en cateterismo o cirugía.

Describimos en este capítulo las principales arritmias y los dispositivos antiarrítmicos como son los marcapasos y DAIs.