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Cardiopatías Congénitas
por el Dr. Fernando Villagrá
 

Las arterias coronarias son los vasos que llevan la sangre al corazón. Hay en general dos coronarias, que nacen ambas de la aorta, la  derecha que lleva sangre oxigenada (roja) a la pared muscular del ventrículo derecho (VD) y aurícula derecha (AD), y la izquierda que lleva sangre oxigenada (roja) a la pared muscular del ventrículo izquierdo (VI) y aurícula izquierda (AI). Al recibir todo el corazón sangre oxigenada, la pared muscular cardiaca se contrae con fuerza, late bien. Las coronarias son vasos pequeños pero son esenciales para vivir. De hecho cuando somos ya mayores, la obstrucción de estos vasos por arteriosclerosis es la causa más habitual de infarto de miocardio y muerte del adulto.

Hay múltiples anomalías congénitas de las arterias coronarias, pero aquí destaco dos, las más importantes: 1) Arteria coronaria naciendo de la arteria pulmonar y 2) Fístula coronaria.

 

Arteria coronaria naciendo de la arteria pulmonar

 

Una de las arterias coronarias, en general la izquierda,  no nace de la aorta; nace erróneamente de la arteria pulmonar  y por ello lleva sangre no oxigenada (azul) a la pared muscular cardiaca del VI y AI. Al no recibir sangre oxigenada el corazón izquierdo late mal o apenas late y además la válvula mitral (el aparato subvalvular mitral no recibe tampoco sangre oxigenada) se hace severamente insuficiente, pasando sangre hacia atrás del VI a la AI. Esta situación es insostenible si no se opera, causando la muerte precozmente, en la lactancia. La operación consiste en separar la arteria coronaria izquierda de la arteria pulmonar y anastomosarla a la aorta con lo que se restablece el flujo coronario normal de sangre oxigenada.

 

Hay algunos niños que espontáneamente sin operación superan la lactancia y son diagnosticados de esta lesión cuando tienen más de 6 meses – 1 año. En estos niños se han desarrollado colaterales que distalmente unen ambas coronarias, derecha e izquierda. Cuando esto ocurre, ambas arterias coronarias se constituyen en una gran fístula que une la aorta con la arteria pulmonar; el flujo coronario en esta situación va siempre de aorta (vaso con más presión) a la arteria pulmonar (bajo con menos presión). El flujo se invierte en la coronaria izquierda en dirección de la arteria pulmonar en la que nace y todo el flujo coronario tanto el de la derecha como el de la izquierda es de sangre oxigenada (roja). El corazón izquierdo (VI y AI) late mejor  al ser la sangre oxigenada y el cuadro clínico es más benigno. A la arteria pulmonar le llega la sangre oxigenada (roja) que se mezcla con la no oxigenada (azul) que viene del VD llevando a los pulmones sangre mezclada  de oxigenada y no oxigenada (violeta). La porción de sangre oxigenada sobrecarga inútilmente a los pulmones y al propio corazón pues esta sangre ya está oxigenada y vuelve al pulmón a oxigenarse de nuevo.  Incluso en esta situación hay que operar a estos niños, conectando la arteria coronaria izquierda a la aorta porque así se evita: 1) Una pobre irrigación del corazón izquierdo pues la sangre coronaria aunque oxigenada llega con escasez y con menor presión al ser largo el recorrido desde aorta hasta el corazón izquierdo, VI y AI y 2) el paso inútil de sangre oxigenada a la arteria pulmonar y pulmones.

 

Fístula coronaria

 

Las arterias coronarias llevan la sangre al músculo cardiaco que recubre todas las cavidades cardiacas en especial los ventrículos, para que estos latan bien. Aunque raro, en algún niño, las coronarias pueden atravesar la pared muscular del corazón y drenar su sangre directamente en una cavidad cardiaca. Se establece así una fístula entre aorta y la cavidad cardiaca de forma que sangre oxigenada (roja) pasa de aorta (vaso con mayor presión) a la cavidad cardiaca (cámara con menor presión). La más común de las fístulas es la que ocurre entre la arteria coronaria derecha y el ventrículo derecho.   

 La sangre oxigenada de aorta (roja) pasa por la coronaria derecha y entra al VD por múltiples sitios o fístulas. En el VD se mezcla con sangre no oxigenada (azul) del VD. En estos casos y si la fístula no es muy pequeña conviene cerrarla para evitar: 1) Flujo coronario insuficiente distal a la fístula de forma que la porción más apical ventricular lata mal y 2) El paso inútil de sangre oxigenada al VD y a los pulmones.  La oclusión de la fístula puede realizarse por cateterismo terapéutico o bien por cirugía.

 
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